Los procesos industriales son muy variados y abarcan muchos tipo de productos: derivados del petróleo, cerámica, alimentos, textiles, automóviles, generación de energía, siderúrgica, papel, etc. Así mismo, estos procesos son de naturaleza dinámica, en ellos siempre ocurren cambios y si no se emprenden acciones pertinentes, las variables importantes del proceso no cumplirán con las condiciones del diseño. (Aquellas que se relacionan con la seguridad, la calidad del producto, los índices de producción, etc.)
En todos estos procesos es, por lo tanto, absolutamente necesario medir, controlar y mantener constantes algunas magnitudes para vigilar la productividad de la fábrica y sus procesos, tales como la temperatura, presión, nivel, flujo, velocidad, etc. Los instrumentos de medición y control permiten el mantenimiento y la regulación de estas constantes en condiciones más idóneas que las que el propio operador podría realizar. Estos instrumentos han ido liberando al operario de su función de actuación física directa en la planta y, al mismo tiempo, le han permitido una labor única de supervisión y vigilancia del proceso desde centros de control situados en el propio proceso
| || | o bien en salas aisladas separadas; asimismo, gracias a los instrumentos ha sido posible fabricar productos complejos en condiciones estables de calidad y de características, condiciones que al operario le serían imposibles o muy difíciles de conseguir, realizando exclusivamente un control manual.
Es así, que en la industria se presenta repetidamente la necesidad de conocer y entender el funcionamiento de los instrumentos y el papel que juegan dentro del control de procesos. La instrumentación, con sus equipos de medición y control están hoy en día universalmente aceptados y es inimaginable la existencia de la industria moderna sin ellos. Y, aunque existiera, las necesidades que crea el mercado de obtener productos terminados con las garantías de calidad exigidas y en la cantidad suficiente para que el precio obtenido sea competitivo, forzarían a modificar esa hipotética industria.
La correcta selección de los instrumentos es parte fundamental de la productividad de la fábrica y ¡ la fábrica no es un juego!, ni tampoco la productividad. |